A petición del Concilio Vaticano II en el decreto Perfectae Caritis, sobre la adecuada renovación de la vida consagrada con el fin de adecuar su forma de vida a los nuevos tiempos, volviendo a las fuentes fundacionales.
La Congregación de María Reparadora, siendo fiel a la llamada del Concilio, realiza un gran esfuerzo de reflexión y de adaptación, pasando a un estilo de vida más sencillo y encarnado entre los pobres. |