Esta vida asume una forma conventual, casi semi-monástica.
El hábito se inspira en el de la Visitación, pero es azul y blanco, siguiendo una intuición mariana de la Fundadora. Una clausura delimita la vivienda de las religiosas.
La comunidad se sitúa frente al altar. Detrás, una reja la separa del público, pero esta verja permite a los fieles seguir las celebraciones, ver a las Hermanas en oración y participar en la Adoración del Santísimo Sacramento.
Para Emilia el culto eucarístico es apostólico en sí mismo. No hay rejas en los locutorios. |